Un estudio conducido por ISPreview.co.uk encontró que
desconectar a los supuestos piratas de P2P es una opción altamente impopular para combatir la transferencia de contenido no autorizado. El UK y Francia son el centro de un cambio fundamental en la política contra la piratería, porque la industria del entretenimiento está presionando para imponer un acercamiento a los “tres avisos” para sofocar la distribución de material no autorizado.
“Los tres avisos” funcionan básicamente de la siguiente manera: Digamos que eres descubierto mientras descargas un contenido con derechos online. Bueno, no es gran cosa. Recibes una carta de tu servidor, en donde te dicen que no lo hagas más. Pero tú no haces caso. Eres pescado descargando otra vez y entonces recibes una segunda carta. Esta vez son más serios y te avisan que no peques más, si lo haces, serás desconectado. Pero tú ignoras la carta, y continúas con tu negocio habitual. Una vez pescado por tercera vez, tu servidor cierra tu cuenta y pone tu nombre en una lista negra. ¡Guau!
Lo que parece ser un gol contra la piratería, no lo es tanto. Esta política que se iba a implementar en Nueva Zelandia, ha encontrado una firme oposición. Como resultado, esta política que iba a entrar en vigencia el mes útimo, ha sido demorada hasta el 27 de Marzo, y no hay garantías de que será puesta en práctica.
Las cosas no están siendo muy fáciles en el UK tampoco. Según ISPreview.co.uk, la idea de desconectar o poner la cuenta en la lista negra resulta muy poco popular entre el público. Solo el 6.1% halló que la lista negra es aceptable, mientras que el 5.2% pensó que la desconexión era una buena idea. La idea de enjuiciar a los individuos fué todavía más impopular, con solo el 3.6% de aprobación.
El estudió mostró algun soporte para manejar el tema. De los encuestados, el 20.7% pensaba que los servidores deberían estar involucrados de algún modo. Sin embargo, los pasos tan agresivos recomendados por la industria del entretenimiento han sido poco aceptados. Algunos creen que los servidores deben actuar de algúna manera mucho más moderada, como cartas disuasoras, o restringiendo el acceso a la banda ancha, pero jamás desconectando, o con listas negras, o yendo a juicio.
La línea final es que los “tres avisos” es inmensamente impopular. El público, que está pagando a los servidores y son clientes de ellos, y además eligen a los oficiales en sus cargos, están forzando a los gobiernos a tomar una segunda mirada en una política que está condenada al fracaso.